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viernes, 12 de junio de 2015

El Mochadero

En tiempos inmemoriales, la población de Coayllo era una de las más privilegiadas en esta parte de la Costa, porque todo el año tenía agua en abundancia, y que era esencial para obtener buenas cosechas, y grandes cantidades de selectos productos. Se lograba satisfacer las principales necesidades e incluso sobraba alimentos para intercambiarlos en poblados vecinos. Los animales también aumentaban día q. día y la salud de los pobladores era muy buena.
Todo parecía marchar de maravillas, pero la realidad era otra. El pueblo sufría mucho en silencio. Mascullaba su flaqueza espiritual, pues tenía que entregar un niño cada año al diablo. Esta ofrenda debía cumplirla en forma rotativa cada familia. Pero ¿por qué hacer esto? ¿Porqué entregar un niño al demonio? Todo esto se hacía porque los coayllanos habían celebrado un pacto con el diablo, quien los' había privilegiado con abundante agua día y noche.
Dicen que en la oscuridad de la noche dejaban al niño sobre la piedra estrella.
Allí se le oía llorar sólo por algunos minutos porque luego desaparecía sin dejar, huella.
En el lugar llamado Mochadero, dicen que los pobladores dejaban ,lana, algodón, cuero de animales, etc., yal día siguiente recogían a cambio prendas de vestir ya confeccionadas. Mucha gente se alegraba, y esto seguramente tenía feliz al
Príncipe de las tinieblas. 1
Así pasaron los años bajo el sistema de dar y recibir. Pero llegó el año en que la pareja que debía entregar al niño se negó a hacerla, porque según decía sólo Dios podía disponer de la vida de los niños. Los pobladores amenazaron con matarlos, pero ni con ello la convencieron. De las amenazas pasaron a las súplicas, pero nada los hizo cambiar de opinión, pues la noble pareja nunca había creído en el diablo, sólo en Dios, el Dios Universal.
El tiempo se cumplió y el no haber ofrendado al niño trajo a los pobladores el temor de implacables castigos. Y así fue. Al siguiente día las aguas se habían secado, llegó una plaga de insectos y muchas enfermedades que afectaron a plantas, animales y gran parte de la población.
Desde entonces, de tiempo en tiempo, Coayllo ha padecido grandes sequías.


A causa de ello, los coayllanos se ven obligados a dejar su terruño y salen en busca de otro destino. Muchos ya no quieren volver... Esto no puede seguir así.

La Hechisera de Coayllo

El antiguo distrito de Coayllo, es un mayoría por habitantes vinculados estrechamente a las tareas del campo que necesariamente propende su contacto permanente y directo con la Naturaleza desde sus antepasados. Tal vez, esta particularidad excepcional a través de su historia habrá influido en la idiosincrasia de los moradores de Coayllo y calar el profundo arraigo de la superstición, ritos y costumbre ancestrales que  han ello a mucho de ellos " famosos curandero" o " adivinadores”; por lo que hace algunas décadas se le conocía con el apelativo genérico de " pueblo de brujo”. En aquellos tiempos apogeo era tan frecuente la afluencia de personas agraviadas que llegaban a Coayllo procedentes de diversos lugares, interesados de conocer " la verdad" sobre enfermedades, embrujamiento, robo de ganado, perdida de dinero, objeto de valor, etc. que el buen " brujo coyllano" mediante sus consabidos ritos debería " descubrir lo oculto" y señalar indicios o autores del hurto